Mis ideas se vienen gestando quizá desde el deseo de encajar que me ha sido imposible. O mejor dicho, desde la comprensión de no ser lo que se requiere. Eso provoca un desaliento que siempre ha estado ahí y mis textos no se escapan de salir empapados. "El guanacasteco" fue escrito desde el sentimiento en 2016 y en 2025 lo he seleccionado desde el mensaje. Es ver que hay símbolos claros, como el hecho de que mi nacimiento fue un 30 de octubre. Un evento que no fue normal: fue una nacimiento prematuro, pero me aferré a la vida y esto se ve claramente a la hora de escribir: "… el último día de octubre. Aquel guanacasteco aún tenía vida, aún no había muerto. Su pecho retumbaba con ímpetu de niño”. Es igual, pero ahora no significa lo mismo.
En los últimos años mi visión ha cambiado radicalmente. Los cuentos de "Textos imprescindibles" se gestaron desde 2015 y los nuevos textos de Cartografía del desaliento se escribieron 10 años después. La diferencia notable de estilo es el resultado del trabajo, de probar las posibilidades desde las libretas, desde las ideas filosóficas y un poco, quizá, robándole la precisión a las herramientas digitales. Sin omitir, por supuesto, las pulseadas crisis mentales que han germinado en ideas e historias originales, con la fuerza y la filosofía que mi cabeza, casi obligándome, ha dejado plasmada, gastando lapiceros, en dibujos y letras en mis libretas.
No solo creo que editar es similar a escribir, sino que estoy seguro que es superior. Poder editarse y ser consciente de estar mejorando el texto hace evidente la evolución del autor. Al reescribir, se reinventa, se redefine. Al escribir entonces textos nuevos se elimina la comparación y los señalamientos, por eso no evidencia tan claramente la evolución del autor como una amputación de lo que se pensó perfecto para ser publicado tal cual estaba.
Así entonces dejo claro que la reaparición de textos es una forma de decirle al autor que fui "Gracias por haber llegado hasta aquí, ahora me toca a mí darle el final que merece".
Yo escribo porque es mi forma de darle sentido a lo que pasa desapercibido en mi conciencia. Hay trabajo honesto cuando solo tomaba café negro por falta de dinero, alimento o ganas de vivir. Escribo para responder la única pregunta que no me puedo responder, porque uno no se puede ver, por más que lo intente, desde afuera.
Y esa pregunta es: "¿Qué soy?". Y mi escueta respuesta actual es: “No lo sé”.